20.10.2013
 |
| Con mi hermano y con la equipación nueva |
Este
domingo estuve participando en la Media Maratón de Marchena-Paradas que se está
convirtiendo en una prueba habitual en mi calendario. El año pasado falté por
coincidencia con la boda de unos amigos pero este año he vuelto para disfrutar
de esta carrera.
Esta
es una media que infunde respeto principalmente por la cuesta que hay que subir
antes de cumplir el kilómetro 18 y puede ser esta la razón por la que me
atraiga a mí y al más de medio millar de corredores que cada año nos acercamos
hasta Marchena. Tampoco se queda atrás la exigente entrada en Paradas con otra
cuesta que como no asumas bien te puede hacer perder mucho tiempo en recuperar
el esfuerzo realizado.
A
decir verdad, a simple vista, la carrera no tiene un gran atractivo porque más
de la mitad de la carrera se desarrolla por la carretera de Marchena a Paradas que
se toma de ida y de vuelta, pero tiene algo, no sé si el ambiente que crean los
vecinos en Paradas, la cuesta del km. 18, las subidas y bajadas de la
carretera, el recorrido por el centro de Marchena, no sé, pero tiene algo que
me hace volver.
Este
año se presentó un día estupendo,algo fresco al principio pero ideal para
correr. Fuimos mi hermano y yo y llevábamos también el aliciente de estrenar la
nueva equipación del club. Como había corrido el viernes la Carrera de Empresas
del Pisa, que ya conté ayer, quise hacer una carrera tranquila. Por el perfil
que tiene, ésta no es una Media ideal para hacer marca, así que salí
acompañando a mi hermano a un ritmo medio de 4’20”.